DOS CIENTÍFICAS INMERSAS EN EL MUNDO DE LA PALEONTOLOGÍA INVESTIGAN ANIMALES PREHISTORICOS ENIGMÁTICOS

personPOSITIVA FM

date_rangeAbril 22, 2021

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“Todo comienza cuando dos mujeres se juntan y hablan. Y un día sin darnos cuenta… somos mil”.

La Paleontología (la ciencia que se encarga del estudio de la vida en el pasado), y en particular el estudio de reptiles marinos fósiles, fue impulsada primero en Europa gracias al trabajo arduo de Mary Anning, un icono femenino y pionera en el área. En Sudamérica, unas de las primeras impulsoras, Dr. Zulma Gasparini (UNLP, Argentina), abrió camino para la investigación de estos animales prehistóricos por varias generaciones. Hoy en día la Paleontología aún representa retos enormes para las mujeres como grupo minoritario que aún carece de representación y visibilidad suficiente en el campo, principalmente en Latinoamérica.

Esta nota busca comunicar y resaltar el trabajo de dos mujeres brillantes que unieron sus ideas y esfuerzos para avanzar nuestro conocimiento general sobre los ictiosaurios, un grupo de reptiles marinos que habitaron los océanos de nuestro planeta entre hace 250 a 90 millones de años. A través de una colaboración institucional, Mary Luz Parra Ruge, gerente del Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva (CIP, Colombia), y Erin E. Maxwell, paleontóloga del Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart (SMNS, Alemania), nos invitan a viajar en el tiempo, para descubrir la biodiversidad de los océanos hace 115 a 180 millones de años.

El proyecto científico producto de esta colaboración, apoya la investigación y divulgación de la paleontología regional, que ya ha proporcionado el descubrimiento de una nueva especie de reptil marino (Muiscasaurus), y de descripciones de esqueletos de otros ictiosaurios y de un cocodrilo marino. También, del intercambio de réplicas de material icónico de cada institución, como primer paso para fortalecer la internacionalización y experiencia intercultural de las colecciones paleontológicas de Sudamérica y Europa. En Abril de 2021,

estas instituciones hicieron un intercambio de réplicas de especímenes de ictiosaurios enigmáticos de sus respectivas colecciones. El CIP donó al SMNS una réplica de Muiscasaurus (Formación Paja, Colombia), y el SMNS donó una réplica de Stenopterygius (Posidonia Shale, Alemania) al CIP. La réplica donada al CIP será exhibida a partir de este mes en la colección física del museo en Villa de Leyva, o en formato virtual en el sitio web del CIP.

Sobre las científicas 

Mary Luz Parra Ruge, gerente del Centro de Investigaciones Paleontológicas de Villa de Leyva (CIP, Colombia), primera especialista en preparación de fósiles en Colombia, sosteniendo la réplica de Stenopterygius del Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart (SMNS, Alemania), donada a la colección del CIP.

Erin E. Maxwell, paleontóloga del Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart (SMNS, Alemania), quien estudió estos ejemplares, junto a paleontólogos Colombianos, sosteniendo la réplica de Muiscasaurus Catheti del Centro de Investigaciones Paleontológicas de Colombia, donada a la colección del SMNS. 

Animales prehistóricos

Muiscasaurus es un género de ictiosaurio de unos 3 a 5 metros de longitud, que vivió hace 130 millones de años. Los fósiles de Muiscasaurus provienen de capas del Cretácico temprano de Boyacá, Colombia. Muiscasaurus tenía ojos enormes, mandíbulas delicadas y dientes muy finos. Muiscasaurus es diferente de otros ictiosaurios en la forma extraña de su nariz, que se divide en dos aperturas separadas. Con base en las características de los dientes y la mandíbula, sabemos que Muiscasaurus probablemente tenía una dieta especializada alimentándose de presas pequeñas y blandas. Este reptil marino corresponde a la segunda especie de ictiosaurio conocida para Colombia, con tipos de alimentación muy diferentes (el primero siendo un hipercarnívoro), mostrando cierto tipo de diversidad ecológica entre los ictiosaurios los mares neotropicales durante el Cretácico. 

Stenopterygius es un género de ictiosaurio que vivió hace ~180 millones de años. Los fósiles de Stenopterygius son comunes en rocas marinas que datan del Jurásico Temprano de Europa, incluidos el Reino Unido, Francia, Luxemburgo y Suiza. Sin embargo, el mejor y más abundante material se origina en Posidonia Shale del suroeste de Alemania, alrededor del pueblo de Holzmaden. Alemania. Se han recuperado cientos de esqueletos, lo que convierte a Stenopterygius en uno de los ictiosaurios mejor entendidos de cualquier período de tiempo. Muchos esqueletos muestran tejidos blandos fosilizados, conservando el contorno del cuerpo y mostrando la forma y posición de la aleta dorsal y la aleta caudal, así como la forma de las aletas anterior y posterior. Sabemos gracias a esta preservación excepcional que Stenopterygius tenía una capa de grasa debajo de su piel, al igual que las ballenas y los delfines modernos. La grasa es importante para el aislamiento y para darle al cuerpo un contorno estilizado. El aislamiento es especialmente importante, ya que se sabe que Stenopterygius ha sido de sangre caliente, manteniendo una temperatura corporal mucho más cálida que el agua circundante. Muchos especímenes de Stenopterygius conservan el contenido intestinal. Los juveniles pequeños parecen haber comido principalmente peces, mientras que los adultos se alimentaron principalmente de cefalópodos. Los embriones a menudo se conservan en la cavidad corporal de la madre, con un tamaño de camada de hasta once bebés. Los bebés crecieron rápidamente, gracias a una alta tasa metabólica. Los adultos medían entre dos y cuatro metros de longitud.

Parece que estamos en una época en la que la inequidad social y la exclusión de personas en la ciencia son parte del pasado. Sin embargo, aún es una realidad que hay muchos grupos de personas que cuentan con escasa representación en posiciones de liderazgo, o encabezando proyectos de gran impacto científico. Lastimosamente, la Paleontología no es ajena a esta situación, y a pesar de que cada vez son más las personas minoritarias en este campo, aún queda un largo camino por recorrer y muchos obstáculos que superar para lograr la diversidad, equidad e inclusión que la ciencia necesita. Por esta razón debemos estar comprometidos a realizar acciones que garanticen la inclusión y promoción de personas provenientes de grupos minoritarios en la ciencia.


Los descubrimientos de Erin Maxwell y Mary Luz Parra, son inspiración para muchas niñas, adolescentes y mujeres apasionadas por el descubrimiento científico, quienes podrán encontrar en el trabajo de estas dos científicas, motivación para activar su imaginación, explorar el mundo del pasado y trabajar por un futuro científico verdaderamente diverso, inclusivo y equitativo.


Por:

Daniela Mera-Rodríguez (Arizona State University/STRI)

Dirley Cortes (McGill University/STRI/CIP)




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